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martes, 25 de febrero de 2014

EL SANTO CRISTO DEL CAMINO: LA MORADA DEL ERMITAÑO Y LA CAPILLA DE SAN PATRICIO (LLANES, ASTURIAS


Ermita del Santo Cristo del Camino y Casa del Ermitaño, donde se unen Camino Norte y Senda Costera

Desde San Roque L'Acebal y subiendo al collado de La H.orcada ("h." transcripción fonética de la hache aspirada) o La Jorcada por  La Cuesta'l Cristu, el Camino Norte de Santiago enlaza con la Senda Costera de Llanes, empleada también por muchos peregrinos que quieren evitar los tramos de carretera de la ruta oficial, aquí, en el maravilloso y paradisíaco campo de romerías de La Ermita'l Cristu, el Santu Cristu del Caminu, veneración cristológica caminera por donde pasaban los viajeros y peregrinos de antaño, y actualmente también los de ahora, antes de bajar a la villa de Llanes, la capital de este concejo asturiano de tantos kilómetros de costa que constituyó un importantísimo enclave xacobeo con su Hospital de San Roque, amparo de pobres y peregrinos, ya muy cerca de aquí, ante la antigua Puerta de la Villa de sus viejas y hoy casi desaparecidas murallas

La Senda Costera de Llanes viene del este, a la derecha de la foto, procedente de la ladera norte de La Cuesta o La Cuesta Cué, y La Boriza, estupendo mirador sobre la costa llanisca, a donde ha subido desde Andrín, procedente del célebre Bufón de Vidiago o de Arenillas, tras pasar junto a La Playa Bretones, luego que se hubiese separado del camino oficial en Buelna, vuelto a coincidir unos metros en Pendueles, y vuelto a separarse

Y al fin las dos rutas coinciden aquí, en El Campu'l Cristu del Caminu, campo de romerías desde donde arranca la bajada final a la villa llanisca, a menos de un kilómetro. No obstante, pocos peregrinos son los que, al llegar a este solar y solaz, pasan de largo, casi todos hacen una parada en este precioso prado, reposando merecidamente de su larga caminata y visitando la ermita y su entorno

Este santuario se edificó en 1559 por acuerdo de don Pedro Sánchez de Llanes, Presbítero-Arcipreste de la parroquial de Santa María de Llanes (Nuestra Señora del Conceyu) con los ocho beneficiados de esa iglesia de la Asunción de María, en la entrada a la población por el viejo y milenario Camino Real de la Costa, la principal vía y entrada de Llanes por el este hasta la construcción de las actuales carreteras.


Este lugar es una jorcada, h.orcada o collado, un paso natural que sería el origen del Camino, situado en la parte más occidental del monte de La Cuesta o La Cuesta Cué, una de las sierras planas cuyas llanuras en la cima dieron nombre a Llanes, en concreto donde su loma baja a esta de L'Arquera, topónimo vinculado a arca, túmulos, necrópolis megalíticas que harían de estos parajes lugares sagrados desde hace milenios. La ermita parece ser fue realmente "reedificada", palabra que leemos textualmente en El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa (coordinado por María Josefa Sanz) sobre un santuario anterior


Además, en su campo arbolado se alza un tejo, teju o texu, árbol sagrado desde la más remota noche de los tiempos, símbolo de la vida por su hoja perenne y siempre verde, de la muerte por la alta toxicidad de sus frutos (decía Estrabón que los naturales se suicidaban con venenos de él extraídos durante las guerras contra Roma) y la eternidad por su extraordinaria longevidad de varios siglos, llegando determinados ejemplares a superar el milenio


Su sacralidad tal vez también se deba a que antaño esas sustancias tóxicas se empleasen como medicina y alucinógeno. Un poco más allá están las ruinas de la Casa del Ermitaño, quien se ocupaba del mantenimiento y cuidado del lugar y disponía de huertas y frutales, viviendo de ello y de las limosnas de los fieles. Como podemos comprobar hoy como ayer los peregrinos se toman un descanso en este paraje tan tranquilo y mágico


Sobre el primitivo santuario el llanisco y natural de Covielles (San Roque L'Acebal), D. Pedro Diaz Escandón, deán de Guadalajara en Nueva España (México), hizo en 1812 reedificar y ampliar este nuevo templo con un grandioso atrio mirando al sur, provisto de bancos para sentarse peregrinos, viajeros y devotos del Cristo


Este religioso tenía en San Roque su casona familiar y de él hablamos cuando, pasando por esa parroquia próxima, independizada de Llanes en 1891, vimos la inacabada iglesia parroquial, al lado del mismo camino real y dela carretera, obra hecha también a sus expensas pero que, a diferencia de esta, no pudo rematar pues falleció en el naufragio del barco que le traía de vuelta a España en 1826, desapareciendo con él la fortuna con la que regresaba, parte de la cual estaba destinada a aquella iglesia


La ermita por sus auspicios construida es de planta rectangular, hecha con sillares de piedra y mampostería, destacando su gran pórtico de acceso con enorme arco de medio punto, formando un atrio en el que más de un peregrino se ha recogido en días de lluvia. En Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres, publicado en 1893 por Manuel García Mijares podemos leer:
"En los primeros años del presente siglo, y a espensas del Señor D. Pedro Diaz Escandón, Dean de Guadalajara en Nueva España, hijo de la parroquia de Llanes, se reedificó y ensanchó dicha capilla, construyendo además en su frente por el Sur, un magnífico atrio o portico embovedado con asientos cómodos a los lados para descanso de los viageros que por allí transitan, y de los devotos que van a visitar la imagen"

 Algunas de las soluciones arquitectónicas aquí empleadas se sabe estaban también pensadas para su malograda nueva parroquial en San Roque. 


La ermita del Cristo del Camino no obstante fue incendiada en dos ocasiones, una se dice que por parte de uno de los ermitaños que estuvieron a su cargo, pues quería hacer de ella una cuadra para su ganado, quemando la puerta y el altar, la otra el 15 de octubre de 1936. Una placa en bloque de piedra en el suelo dice "este fue el lugar en que se produjo la destrucción por las llamas"


En la fachada sur, la principal, arriba a la derecha del atrio, un reloj de sol da las horas en la esquina que mira al cruce de caminos. Arriba tiene la fecha de 1818


Más atrás y en esta fachada oeste dispone de una sacristía adosada, con acceso interior al altar. Se celebra romería el 16 de julio, así relatada por García Mijares:
"El ocho de Julio de cada año dá principio un novenario, y el diez y seis se celebra el triunfo de la Santa Cruz, con una solemne misa a cuyos actos concurren multitud de fieles. En este último dia, y en los alrededores de la capilla, a la sombra de corpulentos robles, castaños y otros árboles, se reunen en romería la mayor parte de los habitantes del Concejo, y aún de los limítrofes, con ofrendas y en cumplimiento de piadosas promesas"

Tuvo la ermita también especial devoción por parte de los emigrantes, quienes solían visitarla para orar al Santo Cristo del Camino antes de embarcar o al regresar de ultramar, una tradición que ya seguían desde tiempo atrás quienes iban a la milicia o los artesanos ambulantes tejeros o teyeros del concejo de Llanes
"Pocos, acaso ninguno, de cuantos viven en estos contornos, al marchar a sus tejeras, al servicio de las armas o a las Américas, habrán dejado de visitar al Santo Cristo del Camino, para implorar su proteccion y amparo, y pocos también al volver a sus hogares o a la madre patria, dejan de acudir ante el mismo Señor Crucificado a darle gracias"

 
Buena prueba de ello son las poesías Amor patrio y La Fé dedicadas al Cristo del Camino por el emigrante a México Salvador de la Fuente, poeta ciego natural del llanisco pueblo de Tresgrandas y publicadas en el periódico El Oriente de Asturias en 1868 y 1885 respectivamente:
AMOR PATRIO.
 
Memoria del histórico
Y renombrado Auseva,
En cuya humilde cueva
Radiante apareció,

La Madre de Dios fúlgida
Que cual celeste rayo,
El brazo de Pelayo,
Al triunfo encaminó.

Memoria dulce y plácida
Del santo amor profundo
Que el sér que me dió al mundo
En mí depositó;
Recuerdo de las lágrimas
Que torpe y fiero un día,
Con bárbara osadía
Mi marcha le arrancó.

Si bondadosa intérprete
Trasmites el acento,
El pobre pensamiento
Del bardo baladí,
Dile a mi pueblo hispánico
Que siempre me es querido;
Dile que no le olvido
Cual no te olvido a tí.

Si allá bajo la bóbeda
Del Cristo del Camino,
Tu lábio purpurino
Elevas al Señor,
Coloca entre el purísimo
Fervor de tu alabanza,
La flor de mi esperanza,
La fé del trovador.
 
LA FE

Ante esa vanidad y necio orgullo
Que al mundo de las ciencias acompaña,
Vivir quiero, y morir al dulce arrullo
De la brisa del mar, que a Llanes baña.

Allí no encontraré regios tapices
Ni mi planta hollará la rica alfombra,
Que huellan corrompidas meretrices
De crímenes y vicios a la sombra.

Allí en vez de escuchar la voz del sabio
Que omite para Dios toda alabanza,
Escucharé del campesino labio
Himnos de fé, de amor y de esperanza.

Y me dará su arrullo la paloma;
Su blando susurrar el arroyuelo:
La rosa y el clavel su suave aroma:
Su afecto el labrador; su paz el Cielo.

Y al pasar por el rústico santuario
Do me hizo conocer la madre mía

Al Dios que en una cruz sobre el Calvario
La culpa de los hombres redimía.

Ante su imágen caeré de hinojos
Rogándole con férvido deseo,
Nó que dé luz a mis nublados ojos:
Sí que ilumine el alma del ateo. 


Del Cristo del Camino se cuentan varios milagros, uno de ello al menos vinculado muy directamente a los peregrinos que por aquí pasaban, a un grupo de los cuales, salvó de unos asaltantes, uno de los grandes temores de los caminantes de antaño. Sería según la tradición el origen de la veneración crística y caminera actual:
"Atravesaban, a la caída de la tarde, un grupo de Peregrinos entre los cuales viajaba un poderoso señor francés, la garganta que forman la cuesta del Cristo y la cuesta Cué, en busca de la ermita como acostumbraban a hacer los Peregrinos, cuando un grupo de bandoleros atacaron a los caminantes. 
Estos al verse en apuros, llamaron al amparo del Crucificado y se dice que, milagrosamente, una luz cegadora abatió a los bandidos. 
Los bandoleros volvieron en sí, de la repentina ceguera pidiendo gracia y prometiendo que no volverían a asaltar a nadie. Los Peregrinos maravillados por el milagro, los dejaron ir y contaron el suceso a todos los que encontraban a su paso. Desde entonces, la ermita troncó su nombre primitivo de Santo Cristo, por el de el Cristo del Camino”

En el atrio es donde caminantes, vecinos, viajeros, arrieros y peregrinos se detenían a buscar refugio, a descansar aprovechando estos bancos corridos de piedra a los lados, y a rezarpudiendo arrodillarse delante de las ventanas sobre una repisa también de piedra. Arriba un óculo circular arroja luz exterior al altar

Por las ventanas, enrejadas, se introducían las limosnas y ofrendas (ex-votos), así como los vecinos de los pueblos las muestras de viandas o mercancías y bajaban a vender al mercado de Llanes

Desde las ventanas vemos el interior, incluyendo el altar, a la izquierda hay un púlpito de madera y a la derecha una escalera, también de madera

Preside dicho altar una imagen tenida por milagrosa de Cristo Crucificado...

Fue destruida varias veces y siempre repuesta

Volvemos al exterior, al campo de la ermita, al que los mozos sacan el ramu de las ofrendas el día de la fiesta y se celebra la procesión y posterior subasta y romería. leemos en El ramu en el oriente de Asturias de la página de Acción Cultural Española:

"Las fiestas del oriente de Asturias poseen un elemento muy destacado dentro de su riqueza de motivos: «el ramu». Los ramos son una ofrenda, de origen remoto y cuyos primeros ejemplos serían ramas de árbol o planta, que están presentes en multitud de fiestas españolas, desde Asturias a Soria y desde Galicia a Extremadura, pasando por Burgos, Cantabria, León, Toledo o Palencia. Su presencia está ligada, en los casos de ramos en las fiestas, a la iglesia, presentándose como una ofrenda a la imagen titular que sea agasajada en esa celebración. Dentro del conjunto de objetos que lo componen están las propias ofrendas, que van de velas a manteca o de panes a derivados del cerdo. En el oriente de Asturias sobresale el pan. Esa ofrenda ha de ir colocada en un soporte, el ramo propiamente dicho. En el caso que nos ocupa adquiere una forma piramidal sita sobre unas andas, que ha de ser portada por, al menos, cuatro personas. Esta estructura contrasta con los ramos verticales del occidente de Asturias o de gran parte de Castilla y León o Extremadura, apareciendo de forma excepcional en puntos del sur de León. 
La ofrenda que porta el ramo en el oriente de Asturias va decorada con flores, naturales o de papel y otros objetos como cintas de tela, formando un artefacto muy llamativo. Este es procesionado y presentado en el templo, pero durante todo este proceso la música está muy presente. En el caso de la procesión esta es encabezada por la pareja que tañe gaita y tambor. Tras ellos se sitúan las cantoras, portadoras de una pandereta cada una, que tañen al compás de la melodía que sirve de soporte para los versos del ramu, entendido ahora como la composición literaria que acompaña al ofrecimiento del mismo. Estas cantoras se sitúan en dos filas, a ambos lados del ramo, siendo las que encabezan cada una de ellas portadoras no de una pandereta como el resto de sus compañeras, sino de un tambor. Se tiene, en los pueblos en los que se conserva el ramo, el puesto del tambor como de mayor categoría que los de la pandereta, siendo las más avezadas en el canto y la percusión quienes tienen la potestad de tañer el tambor. 
Tras el ofrecimiento, que en algunos casos cuenta con varias tonadas según la secuencia de la ceremonia, tiene lugar la subasta de los panes del ramo y puede haber danza y bailes. 
En la actualidad se conserva en localidades costeras del Camino o cercanos a él como Pimiango, Llanes, La Franca, Valmori, Pendueles, Porrúa o Vivañu. También puede tener lugar la joguera (hoguera) para la cual también existe un repertorio de cantos al son del tambor y las panderetas"

 

Del santero o ermitaño también se ocupa en su libro Manuel García Mijares:

"El Párroco o Beneficiado más antiguo de Llanes, es el administrador encargado del Santuario y de su culto, y tiene para su cuidado y custodia un Santero o Ermitaño que vive allí en casa independiente de la capilla, sin más estipendio que las limosnas que puede recoger de los fieles, para su alimento y la de la luz que arde continuamente delante del altar. Es verdad que este Ermitaño tambien tenía allí, hasta hace poco tiempo, un terreno cercado que le servía de huerta, y le producía algunos frutos y hortalizas, pero, por denuncia malévola, se incautó de ello el Estado y lo enagenó, siendo hoy propiedad particular, y sin que al Santero se le haya remunerado como correspondía en justicia, de este auxilio para su manutención y para el culto del Cristo crucificado"


Su casa yace en ruinas...


A la izquierda, se bailaría alrededor del texu, o sería lugar de reunión o liturgias


Aquí, una pared de piedra también con banco corrido así lo delata...
 Tras la perceptiva parada y visita al santuario seguimos camino, emprendiendo la bajada a Llanes
Nos fijamos ahora en los ventanales de la pared este del santuario, así como en el exterior de la cabecera, que acoge en su interior el altar. Se ha dejado la mitad inferior del muro con la piedra de mampostería a la vista
Una cruz tallada en una roca y con inscripciones es parte de un antiguo Vía Crucis que llegaba a la iglesia parroquial de Santa María del Conceyu de Llanes, hecho también por mandato del deán D. Pedro Díaz Escandón
Conserva la cruz una inscripción en ella grabada...


La Cuesta'l Cristu en su bajada a Llanes, pronunciado descenso a la sombra del bosque y camino encajonado por altas márgenes de tierra, roca y raíces que ha sido ensanchado y aplanado varias veces, si bien está cerrado el acceso a vehículos


Por aquí entraron los franceses las veces que ocuparon Llanes, y salieron las veces que se retiraron. Así narra una de estas violentas entradas García Mijares: 
"A mitad del mes de Mayo de 1809 amenazaron los franceses el Principado, y acometieron por la parte de Pajares, puntos de Ventaniella y la Mesa, con cuyo motivo fue llamado el señor Ballesteros a Oviedo. Llevó consigo uno de los regimientos que resguardaban a Unquera y se debilitó aquel punto principalmente por la falta de Jefe, y todos se persuadieron que el enemigo entraría cuando quisiese. Así sucedió. 
Los franceses, en número de 2500, al mando del general Bonet, pasaron el rio el 21 de dicho mes; el paisanaje de estas inmediaciones, el Gobernador militar Posada y otros Jefes de la alarma se reunieron en esta villa, y con sus chuzos salieron en la tarde del 22 a la cuesta del Santo Cristo del Camino: el enemigo, con la vista de la gente se contuvo y se acampó en las inmediaciones de San Roque; a la mañana siguiente avanzó muy temprano: los paisanos quemaron la pólvora y se retiraron, y el enemigo entró sin oposición. Como hallaron al pueblo sin prevenciones, y no hubo quien los recibiese, saquearon las casas y robaron cuanto pudieron, lo que no sucedió en otras villas de la costa que les salieron a encontrar. También estropearon el archivo del Ayuntamiento, raseraron los padrones de calle hita, órdenes y demás papeles que se hallaban en él. Los primeros soldados que entraron dispararon y mataron al marinero Hilario del Castillo, por que tenía un fusil en la mano y no le quiso largar. Tambien mataron a Santiago de la Fuente, vecino de Póo, por que le hallaron en casa unos cartuchos de pólvora"


Según bajamos veremos la señalización de la senda costera, que en este trecho coincide con el Camino, como este monolito a nuestra izquierda


A partir de aquí y a nuestra izquierda, entre los árboles, empezaremos a ver los tejados de Llanes...


Llanes, población de gran vinculación caminera, no solamente de los caminos de tierra sino también de los demás, pues su puerto recibía y enviaba mercancías y viajeros, entre ellos peregrinos, documentadamente desde la Edad Media, cuando era también ballenero y pesquero, comerciando con numerosos puertos atlánticos y mediterráneos


Puede decirse que junto con Avilés llegó a ser el principal puerto de Asturias del medievo y uno de los mejores hasta que, a partir de los siglos XVIII y, sobre todo, XIX, las nuevas técnicas de navegación precisaron de grandes ensenadas de muy hondo calado para los grandes barcos, sobre todo tras la llegada del vapor, quedando paulatinamente relegado a puerto pesquero y, ya en nuestros días, deportivo


Llanes adquiere su rango cuando el rey Alfonso IX otorga la preciada Carta Puebla hacia 1.228 a la Populatione de Lanes, de la que ya se tienen documentales desde 1225, un enclave portuario al que se le fueron confirmando derechos y fueros por monarcas posteriores, tanto para sus actividades mercantiles y comerciales como para amparo de sus habitantes, dejando esta, la antigua Tierra de Aguilar, de estar gobernada por un delegado regio desde el frío Castillo de Soberrón, unos kilómetros más al sur, al pie del Cuera, y pasando a ser administrada desde aquí, favoreciendo todo ello su crecimiento urbano, guardado por murallas al menos desde 1270


La muralla resistiría, aún perdiendo su función, hasta muy avanzado el siglo XIX, cuando la villa se desparrama en su crecimiento fuera del núcleo medieval, contando para ello en gran medida con el aporte económico de los emigrantes de ultramar, los famosos indianos. En todo ese periodo su vecindario se incrementó notablemente, de los 1.000 ó 1.500 habitantes calculados en los siglos XIII y XIV se pasó a los 15.492 en 1857, y a los 24.999 en 1920, su cifra más alta, empezando entonces a decrecer. En 2018 por ejemplo era de 13.639, sin embargo la cifra de empadronados es sensiblemente sin duda inferior a la real, máxime si tenemos en cuenta la gran cantidad de vivienda de segunda residencia existente y que va creciendo, y ni qué decir tiene que en verano, con las residencias turísticas, el número de personas residiendo en Llanes temporalmente multiplica varias veces esa cantidad: en 2014 llegó a los 70.000 


Desde la lejanía se divisan algunas de esas nuevas urbanizaciones que acogen tanta gente, como las de La Talá, cercanas a la costa de La Playina y La Punta la Torre, donde existen señales de la antigua existencia de un torreón defensivo y atalayero, difícil de datar, pudiendo ser castreño, romano o medieval, tal vez un precedente del asentamiento poblacional en este lugar portuario que aprovechaba el pequeño estuario de la desembocadura del río Carrocedo para la arribada y seguridad de las naves. Continuamos leyendo en El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa:
"Era Llanes el primer núcleo de población, con rango urbano, que se hallaba sobre el tramo oriental de la costa por Asturias. Ubicada sobre una rasa en la desembocadura del río Carrocedo, que aloja el puerto, la fundación de la villa llanisca, sucesora de la puebla aforada, en torno al año 1225, por Alfonso IX y, años más tarde, por Alfonso X, se inscribe en el marco de los nuevos villazgos aparecidos en el siglo XIII en las costas asturianas, a raíz de la política de repoblación urbana impulsada por los monarcas castellano-leoneses en Asturias durante la baja Edad Media. Villas que desde su establecimiento, a lo largo de toda la franja marina asturiana, atraerían hacia sus puertas la corriente, siempre renovada, de los peregrinos que se dirigían a Compostela por la abrupta costa del Cantábrico"

La vista abarca desde aquí llega al sur y al oeste de esta franja costera, De Pancar, al sur de la villa de Llanes, a Poo, zonas rurales que, como buena parte de la costa, van tornándose en residenciales, pero donde ya los indianos fueron el precedente de los cambios que acontecerían, levantando sus nuevas quintas y mansiones o reformando las antiguas casas familiares 


En Pancar podremos reconocer la capilla de San Pedro y San Patricio, del año 1922 (a la derecha de la foto), que celebra la fiesta del santo irlandés el 17 de marzo. Anteriormente había una cueva de esta advocación, de cuyas reminiscencias ancestrales, algunas vinculadas a la tradición jacobea, leemos en la página de Céltica.es este excelente artículo: La cueva y la capilla de San Patricio en Pancar. Llanes:
"La consagración de capillas e iglesias a San Patricio en España no es cosa habitual, pero tampoco extraña. De hecho hay cierto desconocimiento sobre ellas, ya que en varias ocasiones me he encontrado con que tal o cual iglesia de San Patricio es la única en España, cuando es evidente que no es cierto. (...). 
Empecemos por la cueva, aquí hay una buena historia que contar, porque todo comienza con una leyenda irlandesa. 
En Irlanda, en el condado de Donegal está situado el Lough Dergh (el lago rojo), llamado así porque la leyenda dice que en él San Patricio cazó a la última serpiente de la isla (¿el último druida?) y lo tiñó de ese color con su sangre. En este lugar hay una pequeña isla que es conocida como el Purgatorio de San Patricio (Station Island, si buscas en el mapa). 
Por resumir, la leyenda dice que Patricio, harto de que los irlandeses no le hicieran ni caso, pidió ayuda divina, y Jesucristo le desveló que en esa isla, había una cueva donde se podía ver el purgatorio. No hace falta decir que el lugar se convirtió rápido en un destino de peregrinación (lo es hoy día) 
Con esta historia comienza la dispersión de las cuevas de San Patricio por medio mundo, posiblemente de la mano de los monjes cistercienses, gracias a la difusión del Tractatus , escrito por un monje de esa orden. 
En realidad las cuevas de San Patricio parecen hacer referencia a lugares apartados donde expiar las culpas y limpiar el alma y la conciencia. Ubicados en sitios rodeados de naturaleza agreste y con un cierto aire de sitio peligroso y eremítico. En definitiva, un sitio apartado donde hacer penitencia. Fueron incluso patrocinadas por monarcas y nobles, como muestra de piedad, (y me imagino que como fuente de ingresos, como cualquier lugar a donde van los peregrinos). 
De hecho, y ya nos metemos en Asturias, la aldea de Pancar, está situada en el camino de Santiago, incluso había un hospital de peregrinos en las proximidades, lo que me motiva a creer que el Camino tuvo mucho que ver en esta historia"

Un indiano aparece, cómo no, en escena, Gaspar de la Vega Isla, residente en Nueva York y devoto de San Patricio, cuya catedral neoyorkina es de gran renombre internacional, así como el gran desfile, el Desfile de San Patricio, que se celebra en la ciudad. La investigadora Mari Cruz Morales Saro escribe de ello en Llanes y América, cultura, arte y sociedad:
«San Patricio de Pancar tuvo origen en la fundación de una capellanía legada por Gaspar de la Vega Isla, en su testamento . … Se emplazó en una finca propiedad del fundador , llamada Cueva de San Patricio en el sitio del Abariego
Casualidad o no la capilla se termina en 1922, año de la independencia de Irlanda, al menos eso es lo que figura en su portada, si bien la inauguración oficial se celebra toda solemnidad en 1923. Para tal fin se compuso este cantar 
«Venimos con devoción
las jóvenes de este pueblo
a inaugurar la capilla
de San Patricio y San Pedro.
Todos los santos son buenos
pero San Pedro el primero
tiene en sus manos la llave
y abre las puertas del cielo.
Gloriosísimo San Pedro
sois muy digno de alabar
por eso te veneramos
las jóvenes de Pancar.
Vivan las iniciadoras
de esta fiesta sin rival
que hoy hace 36 años
celebramos en Pancar.
A los donantes les damos
las gracias más expresivas
con su ayuda levantamos
esta preciosa capilla.
En una cueva vivió
el Glorioso San Patricio.
Allí se santificó,
con piadosos ejercicios.
No es posible ponderar
nuestro goza y alegría
pues vivirá eternamente
el recuerdo de este día.
Todo se alcanza en la vida,
con fe, esperanza y anhelo,
por eso los de Pancar
realizaron sus deseos.
No olvidéis vuestros devotos
que en el extranjero están,
protégelos y haz que vuelvan
pronto al pueblo de Pancar»
Por supuesto también celebra Pancar al copatrón, San Pedro, en junio, con subasta del ramu Joguera, otra tradición llanisca, gran tronco que se planta en los campos de las iglesias y capillas conmemorando la fiesta, llevado y colocado a pulso por los mozos del lugar en una exhibición de fuerza, destreza y gran coordinación, además de cierta competencia con otros pueblos, barrios y lugares


En la distancia, más allá de los bosques de Cotu Quemáu, antesala de Poo y donde se ubica la capilla de las Nieves, divisamos Niembru, pueblo que es una estupenda referencia, orientado al este en la ladera  oriental del monte El Llanu, también conocido como La Cuesta Niembru o El Llanu Niembru, con El Castiellu a su derecha, topónimo de evidentes resonancias castreñas, guardián del acceso a El Vau, boca de la Ría de Niembru, que fue puerto natural, si bien su actividad mercantil, entre las que destacaba la exportación de naranjas a Inglaterra (antaño profusamente plantadas en la costa cantábrica), había de contar con el permiso del puerto de Llanes


Por su parte baja pasa el Camino Norte desde Barru, cabeza de la parroquia a la que pertenece, camino del monasterio de San Antolín de Bedón, uno de los grandes cenobios llaniscos (este cisterciense) del concejo de Llanes junto con el de San Salvador de Celoriu. La imagen de la parroquial en la ría es una de las estampas más características del paso del Camino Norte por Asturias. Además hay dos estupendas playas, las de Toranza y Torimbia, cuyo acceso a esta última reconocemos a la derecha, subiendo del pueblo


Con la fundación de Llanes, llegarían, llamados por sus fueros, libertades individuales y colectivas, actividad comercial, de ferias y mercados, etc., nuevos pobladores a asentarse en la naciente pola, cuyos derechos confirmarían Alfonso X y Alfonso XI. Artesanos, comerciantes, pescadores, navegantes, balleneros, constructores, personal del puerto y un largo etcétera constituirían las clases sociales predominantes en la población, que se convertiría en un importante polo de atracción, también de gentes de paso, marinos, arrieros, vecinos de las aldeas que venderían sus excedentes, feriantes y... también peregrinos, pues cofradías, órdenes religiosas y vecinos en general auspiciarían la necesidad de contar también con centros asistenciales y de beneficiencia, como el Hospital de San Roque, santo peregrino por excelencia, fundado en 1330 para pobres, transeúntes y romeros a Santiago por el presbítero Juan Pérez de Cué


Los peregrinos, hoy como ayer, buscarían esos centros de acogida especialmente pensados para ellos, por lo que los caminos costaneros se irían desplazando, si antes no lo hacían, hacia esas prósperas pueblas, cuyas guardadas murallas ofrecerían protección también contra asaltantes, embaucadores y pícaros, pesadilla de los peregrinos y viajeros en general, aunque a veces la nobleza feudal terrateniente estuviese tentada de doblegar aquellas tímidas libertades conseguidas en el bajo medievo, volviendo esas pueblas a ser términos de su dominio e influencia, por las buenas o por las malas, como pasaría en incontables ocasiones, sobre todo cuando el poder regio, lo que hoy diríamos estatal, se resentía, tal cual pasaría con las interminables guerras dinásticas que asolaron el panorama de los siglos XIV y XV



En la actualidad, estos viejos caminos de peregrinación y arriería, de trashumancia pastoril y ganadera, casi siempre de origen prehistórico, de artesanos ambulantes, como los zapateros de Pimiango y los tejeros y cesteros de Llanes, se van recuperando, dentro de lo posible y con mejor o peor criterio, como sendas de paisajes, cultura, etnografía, tradición e historia, o cuando de peregrinos por el Norte a Santiago en Galicia (Camino declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, dada sus trascendencia a lo largo de los siglos)


Aquí por ejemplo tenemos esta senda señalizada para quienes suben a la capilla desde la villa llanisca. Esta señalética también puede ayudarnos durante ciertos tramos, aunque no siempre coincida con el Camino Norte, al menos el oficial


Los viejos caminos cayeron en desuso cuando en las postrimerías del siglo XIX y, sobre todo, ya avanzando el XX, los caminos de hierro (ferrocarril) y carreteras los fueron sustituyendo, a veces pasando sobre ellos y otra acortando sus distancias para permitir el paso de carros y carruajes, primero de caballos, luego de motor, no obstante muchos siguieron aprovechándose, mayoritariamente como vías pecuarias y de comunicación interior, como sería este el caso, lo que ha permitido recuperarlos y señalizarlos, con más o menos buen criterio, con más o menos buen éxito


La bajada de La Cuesta'l Cristu es en buena parte a la sombra de estas arboledas, tal y como solía ser en los antiguos caminos. Lo decía por ejemplo mediado del siglo XIX el viajero y cronista Juan de Llano Ponte, tan obsesionado con las vías de comunicación que firmaba sus escritos como Juan de las Carreteras:
"Cuando el calor del estío se hace como hoy sentir" "brindan al descanso con su sombra bienhechora"

Incentivando la recuperación forestal arbórea histórica de estos árboles camineros, que forman verdaderos bosques lineales, el Ayuntamiento ha plantado nuevos ejemplares en este precioso trayecto. Así lo recoge la noticia de la corresponsal Eva Román para La Nueva España el 16-12-2020:
"El Ayuntamiento de Llanes, con financiación de Caja Rural de Asturias, ha impulsado este año la plantación de 450 árboles en La Cuesta del Cristo, en las inmediaciones de la villa llanisca. La actuación, ya finalizada, forma parte de la tercera fase de la repoblación con árboles autóctonos que se está llevando a cabo en el municipio, en zonas de montes comunales sin interés ganadero ni agrícola. Las especies elegidas, todas ellas procedentes de semilleros del Principado, han sido, principalmente, roble, castaño, acebo, cerezo, laurel, avellano, madroño y abedul. Si el tiempo lo permite, está previsto hacer una nueva plantación antes de que concluya el invierno. En la imagen, en el centro, el edil Xuan Valladares, con Javier Nieda (primero por la izquierda), de Caja Rural, voluntarios y responsables de la empresa Bosquia, que ha desarrollado la iniciativa"

Uno de estos árboles, también patrimonio caminero, crece en medio de la senda, o más bien, la senda se hizo dos según iba creciendo y los caminantes atajaron, solo fuese un par de metros, haciendo camino a su izquierda y acortando el tramo de curva descendente


Acabando la cuesta, llegamos a las casas de La Jorcada, uno caserío donde se mantienen las actividades ganaderas y agropecuarias tradicionales de las aldeas llaniscas


Desde aquí, seguiremos disfrutando de estas buenas vistas de Llanes... o al menos de buena parte de sus tejados. Su fundación supuso un gran revulsivo económico y social, además de político, en la costa oriental asturiana. El historiador J. Ignacio Ruiz de la Peña afirmaba que el monarca leonés Alfonso IX quiso hacer de ella una réplica de la de la vecina villa de San Vicente de la Barquera, aforada por su homólogo castellano Alfonso VIII en 1210:
"creaba un centro local fuerte, capaz de competir económicamente con la villa marítima castellana y de potenciar la defensa de las tierras fronterizas de la marca oriental de Asturias"

Alfonso X El Sabio concedería un nuevo y actualizado fuero, basado en el Fuero de Benavente, a la villa, al que se incorporarían parcialmente los términos de la Carta Puebla de Alfonso IX. En 1333, justo tres años después de la fundación del Hospital de San Roque, Alfonso XI confirma este fuero, tal y como lo harían en 1481 los Reyes Católicos. Si nos fijamos, tal vez reconozcamos, a derecha de la foto, el torreón circular de La Torre de Llanes, una de las que quedan de sus antiguas murallas y, poco más allá, la línea de árboles del Paseo de San Pedro. Seguimos leyendo en El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa:
"El nuevo núcleo local, así creado, pasará a desempeñar el papel de centro administrativo y económico de su término concejil, y desplegará durante el período bajomedieval una intensa actividad pesquera y comercial, que alcanzará su cenit en el siglo XVI, centuria en la que se configurará en una de las villas más prósperas y dinámicas del litoral asturiano; entrando sin embargo, en una suerte de decadencia continua desde el siglo XVII"

Aquí tenemos un ejemplo de lo que sería el crecimiento urbano de Llanes fuera de su núcleo medieval: en primer término, viviendas entre lo urbano y lo rural de galerías orientadas al sur, en las inmediaciones de la Estación de Llanes, inaugurada en 1905. Más allá bloques de pisos de las urbanizaciones construidas a partir de la segunda mitad del siglo XX más allá de la calle Nemesio Sobrino (paso del Camino)


Tal y como dice Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago por Asturias. Itinerarios, el peregrino costero medieval llegaba a Llanes, la primera villa asturiana de importancia, con dos objetivos claros, hospedarse en el Hospital de San Roque, extramuros de la villa, y rezar en la iglesia de Santa María, "el peregrino actual llega a Llanes para perderse por callejuela, plazas y recovecos sin seguir ningún itinerario especial dejándose sorprender por una villa portuaria crecida irregularmente alrededor de la pequeña ría"


La Cuesta`l Cristu, la bajada de La Jorcada, sigue transmitiéndonos todas estas sensaciones según divisamos Llanes y nos percatamos de nuestra cercanía a la población, imaginémonos lo que sería para los peregrinos de tiempos pasados, algunos de los cuales hacían seguramente en una jornada los casi 40 kilómetros de distancia existentes desde San Vicente de la Barquera, otra importantísima plaza costera en el medievo, con afamados hospitales de peregrinos. Ahora aquí pasamos junto a uno de los albergues privados que se van fundando a lo largo del trayecto: La Senda del Peregrino


Si bien históricamente existieron otras fundaciones hospitalarias para romeros intermedias, Serdio, Pesués, El Peral, etc. y no pocas ventas y otros refugios, estos hospitales de peregrinos de San Vicente de la Barquera y Llanes sin duda serían los preferidos por los jacobitas de antaño, al cuidado de prestigiosos patrones y al amparo de pujantes poblaciones, cabeza de concejos y comarcas


De Llanes salían, y llegaban, rutas interiores, caminos con la cordillera y de ahí con la meseta, trasiego igualmente de gentes y mercancías y con ellas de peregrinos, dentro de este ámbito están recuperadas y más o menos señalizadas las de Covadonga y Santo Toribio de Liébana, atravesando las formidables serranías del Cuera y los Picos de Europa


Este el el cierre al paso de vehículos hacia la capilla del Cristo del Camino. Fijémonos en la flecha amarilla para los peregrinos, confirmando su destino


El Camino, ya mayormente llano, pasa entre las fincas del lugar, ¡cuántos peregrinos habrán pasado por aquí a lo largo de los siglos!. Por entonces, no se llevaba un registro como ahora pero sí cuando alguno fallecía, pues entonces su muerte se plasmaba en los Libros de Difuntos de los años 1717 a 1787, donde hay una veintena reseñados, cántabros, vascos, franceses, italianos, flamencos y alemanes, entre otros


Junto con los peregrinos son muy interesantes las reseñas de viajeros que, sin serlo, plasmaban sus impresiones de estos caminos, sus pueblos y gentes, JovellanosGeorge BorrowLaurent Vital, el citado Juan de las Carreteras, etc.etc.etc.


Nos acercamos a una encrucijada, en la que acaba definitivamente la cuesta, en ella seguiremos todo de frente entre preciosas campiñas salpicadas de robles, encinas y castaños


Hemos de seguir, sin pérdida la ruta a Llanes, aquí coincidiendo con el sendero E-9


Atrás ha quedado La Cuesta y, con ella, la mitad más oriental de la larga franja costera llanisca, de Santiuste a San Roque L'Acebal, que hemos dejado atrás


Tomamos pues el Caminu del Cristu, que se dirige, directo, al casco urbano de Llanes y de ahí a su centro histórico, a un kilómetro y medio de aquí podríamos decir, el cual es reflejado así en la Xacopedia:
"La villa recibió sus fueros en el siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso IX. Es entonces cuando comienza a desarrollarse su conjunto histórico-artístico, en el que cabe mencionar la torre del castillo, la muralla y la basílica gótica de Santa María del Conceyu, la cual muestra en sus portadas arquivoltas representaciones de Santiago y varios peregrinos. Cuenta, además, con la capilla de la Magdalena y la de Santa Ana, dedicada a las advocaciones de San Telmo y San Nicolás. Esta última se encontraba fuera de los muros que flanqueaban la ciudad en la Edad Media, sólo accesible a través de la puerta de San Nicolás o del Llegar, al este. Hoy en día ya no existen ni la puerta ni esta parte de la muralla, puesto que fueron derribadas a causa de la ampliación de la villa. También por aquel entonces contaba con un hospital de peregrinos, el de San Roque, fundado por el presbítero Juan Pérez y del que tan sólo se conserva la capilla. La antigua hospedería recibía a “peregrinos nacionales y extranjeros”, tal y como se cita en documentos de 1330"

Estamos en un bucólico entorno pastoril, bastante frecuentado por paseantes y senderistas pero relativamente tranquilo y apartado de los lugares más turísticos de la villa y sus playas


Una gran losa sobre unas piedras hace las veces de banco a la sombra de este árbol, un buen lugar para hacer una merecida parada antes de entrar en el casco urbano...


A nuestra izquierda La Vega la Portilla o la Portiella, hermosa campiña hondonada con arbolado que se extiende hasta L'Arquera, lugar que da nombre a la parte más occidental de La Cuesta


Prados de Piedrallobal, referencia a la antigua presencia de lobos. Las peñas calizas afloran a la superficie en esta bella vega de prados y arboledas 




Donde vemos unos edificios blancos, L'Arquera, en la carretera AS-379, entrada a Llanes desde el enlace con la Autovía del Cantábrico (A-8) y la N-634 en Cuartamenteru. A lo largo de la misma hay varias urbanizaciones, hoteles y apartamentos, además de otro albergue: La Portilla


Más en la distancia Parres, al sur de Pancar, parroquia llanisca célebre por sus cavernas prehistóricas, que tradicionalmente fueron morada de cuélebres en las leyendas populares. La de El Covarón, por ejemplo, presenta símbolos rupestres de notable antigüedad y se dice era una cueva campamento que se usaba de manera intermitente. Más allá las alturas de Llabres (689 m), con el collado de La Prida a su izquierda, donde están El Prau del Cura y La Casa'l Cura, su principal acceso, al menos desde el norte, desde Posada. También se le llama ElValle Llabres y El Monte Llabres


A la izquierda Los Resquilones o La Cabeza los Resquilones (613 m) con sus antenas de comunicación. Existe una cierta confusión en los mapas e informantes con La Corona Cantiellu y otras alturas de ese macizo. A la derecha sería La Cotariella (579 m) y a la izquierda Los Cabriteros (543 m)


Esas montañas están separadas de la Sierra de Cuera (más a la izquierda),o en concreto de sus estribaciones de Los Cumbriales (689 m) y El Texéu, por los altos de La Tornería, paso de montaña hacia El Mazucu, donde se libró la terrible batalla de este nombre, en septiembre de 1937, la última tentativa de detener a las Brigadas Navarras que acababan de ocupar Santander durante la Guerra Civil


No podemos pasar por alto que en Parres se fundó en 1707 una de las más antiguas instituciones escolares llaniscas, una escuela de primeras letras, gracias al testamento del vecino y residente en México Juan Sobrino, Juan Sobrino Tamés, impartiéndose las clases en el pórtico de la iglesia hasta que a finales del siglo XIX se construyeron las escuelas


En estos lugares el topónimo Los Caballos hace referencia a los tradicionales usos ganaderos de estas praderías de la rasa costera. A la izquierda, un rebaño de vacas busca la sombra de los árboles


Mojón xacobeo a nuestra derecha. Aunque el mar no lo vemos está muy cerca, más allá de estos cuetos de L'Argañosu y Los Praos, a un kilómetro escaso en línea recta, donde están las playas de Cué y Toró



Crecen con profusión los helechos a la derecha del Camino, separado este de la finca de la izquierda por un largo, viejo pero bien mantenido muriu de piedra que se alarga por esta vereda...


Dos hermosos castaños a ambos lados del camino enmarcan una muy bella estampa desde la que reconocemos a lo lejos el casco histórico de Llanes


Ya avanzado el verano, los castañares muestran sus frutos, que caerán sobre el Camino al llegar el otoño. Antiguamente mataban las castañas muchas hambres, pues si caían en lugar público, como es el caso de los caminos reales, podían ser sustento de los caminantes y peregrinos, preparadas de varias maneras pero que, antaño y antes de la extensión del cultivo de la patata americana, formaban parte de los potes o potajes de lo que se podía echar a una olla caliente


Castaños y encinares, junto con algunos robles y otras especies, así como algunos frutales cerca de las casas y algunas fincas, conforman las arboledas de esta rasa costera, creciendo en estos prados verdes de siega y pasto


Unas sugerentes ruinas aparecen a nuestra izquierda, lo que parece haber sido un gran caserón rural abandonado hace mucho tiempo y cuyas paredes desnudas se cubren de hiedra florida


El Camino realiza una curva y empieza a bajar, estamos en un buen lugar para fijarnos en un par de buenos detalles


Los árboles de El Brao nos ocultan parte de las casas del centro histórico de la villa pero asoma bien la robusta torre cuadrada con tejado a cuatro aguas y reloj en su fachada sur de la Basílica de Santa María del Conceyu. Sí vemos algo la zona de expansión urbana al norte de la muralla (que en ese sector conserva un lienzo) y algo del Paseo de San Pedro, con su césped y arbolado, construido en 1847. Del último cuarto del siglo XIX son una docena de tamarindos que aún permanecen. Más antiguamente fue atalaya de los balleneros, desde donde oteaban el mar a ver si aparecían los cetáceos


La construcción de una gran iglesia propia era un símbolo de las nuevas pueblas creadas en la baja Edad Media, manifestaban su unidad interna y su independencia de otros santuarios, monasterios y dependencias exteriores, no solo en lo religioso, sino en todos los avatares de la vida. En ellas, además de los actos litúrgicos, se celebraban los conceyos o juntas vecinales, la advocación de Santa María del Conceyu (la Asunción) es significativa. La iglesia se empezó a levantar a mediados del siglo XIII (1240 se dice) y aún estaba en obras en el XV



A la izquierda de la iglesia asoma un poco el Palacio de los Duques de Estrada, de estilo barroco pero en ruinas desde su incendio en 1809 durante los trágicos sucesos de la invasión napoleónica. Su traza actual es barroca pero se construyó en base a una torre medieval, del siglo XI, tiempos anteriores a la fundación de Llanes como población aforada, la cual fue reformada en el s. XIV antes de la gran obra barroca realizada en el XVIII


En ruinas, y parece que también desde hace mucho tiempo, está igualmente este caserón rural que hallamos en el Camino cuando este gira a la izquierda y comienza a bajar



Desde el muro de su finca contemplamos esta gran vega con una de las clásicas hondonadas de origen kárstico que abundan en el paisaje costero (y montañero) llanisco


Más a lo lejos las estribaciones más occidentales de La Cuesta en L'Arquera y, en lontananza, al sur, las cimas de El Texéu y El Risque, dentro del Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera


Las encinas crecen entre los riscos de la franja costera y las fincas se separan unas de otras por los muretes de piedra


Rebaños de vaca roxa, la asturiana de los valles. Esta es su ficha en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación:
"Pertenece al tronco castaño y su origen es europeo, posiblemente fue introducida con las invasiones celtas. Siempre tuvo una notable presencia en todo el territorio astur-leonés hasta mediados del siglo XX en donde, con la introducción masiva de razas extranjeras, se redujeron los censos hasta prácticamente su desaparición. A principios de los años 80 del siglo XX se comienza la recuperación y mejora de la raza y se crea la Asociación de criadores. En los años 90 del siglo XX se produce una gran recuperación de los censos y comienza la expansión hacia otras regiones españolas"

Bordeando el muro del caserón veremos las antiguas dependencias anexas de cuadras, henares y almacenes que tenía


Pasamos seguidamente delante del portón de acceso y vemos a la derecha y un poco más abajo otras ruinas: La Casa Vieya. Esto son todo arrabales de La Portilla o La Portiella, entrada de la villa de Llanes, topónimo caminero realmente elocuente


El concreto nos acercamos al lugar de El Brao, muy posiblemente relacionado con bravo, en el sentido de terreno indómito o sin cultivar, como pudo ser así en el pasado. En los documentos medievales abundan las denominaciones de brauos, brauo,urauo, prauo, etc. Según el toponomista Xulio Concepción su etimología sería el latín barbarum, salvaje, inculto, aplicado al terreno montaraz, sin cultivar, pero con el tiempo este significado cambió, en ocasiones evolucionó a cavadas o tierras sembradas temporalmente 


Otro topónimo de estos prados L'Argañosu, está totalmente vinculado con esto, pues significa lugar abundante en argaña, hierba dura "de arista afilada que se da en lugares calizos y pendientes", dice también Concepción, de ahí que arganal pueda ser un terreno pendiente que produce muy poco pasto limpio. En algunas zonas es también un tipo de brezo


Más castañares, ya en 1893 el citado Manuel García Mijares manifestaba su pesar por el abandono y desaparición de estos frutales, dando noticia además de las migraciones veraniegas de los labradores para trabajar en la siega de Castilla como forma de buscarse sustento:
"La castaña y nuez, que fueron un dia el principal alimento de la familia, ván también desapareciendo, ora por que mucho se destruye para construcciones, ya por que nada se planta; pero no por eso se amilanó el ánimo del labrador, que con una constancia y virtud grande, por que el trabajo virtud és, volvió sus ojos a las Castillas como nuevos y límpidos horizóntes que le propinaba el destino, y en ellas encuentra por ahora, lo preciso para la renta, contribuciones y satisfacción de lo más indispensable en la vida"

El Brao y La Casa Vieya. Continúa Mijares en Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres hablando de los antiguos cultivos cerealísticos aquí plantados y de su final con la importación de harinas castellanas
"Antes del siglo XVI, cosechábase en esta comarca trigo, escanda y cebada, que alternaba con el panizo y mijo, pagándose, segun costumbre entonces un celemin mediado de escanda y panizo cada año, por cada día de bueyes de 1936 varas cuadradas, o sean 13 áreas 55 centiáreas; pero idénticas causas a las que prepararon la ruina del arbolado, influyeron también, a parte de otras especiales en la adversa suerte que siguieron estos frutos; as¡ que sobre el año de 1845, con motivo de la importación de las harinas de Castilla, decayó por completo el cultivo de aquellos, sembrándose tan solo por algunos colonos lo necesario para satisfacer la renta en especie, aunque a contar desde este año, los propietarios comenzaron a exigir metálico"

Del terreno del concejo de Llanes y de su producción, el famoso Diccionario de Madoz contaba, allá por 1845, de esta manera:
"El terreno es fértil y de buena calidad: sus montes ásperos y con grandes precipicios, están poblados de robles, castaños, nogales, encinas, fresnos, hayas y álamos; habiendo en varios sitios canteras de mármol y piedra común a propósito para edificios. Los caminos son vecinales y en mediano estado, conduciendo algunos a los ayuntamientos limítrofes, y pasando por las inmediaciones de la capital, el que dirige desde Santander a los puntos litorales de la provincia de Oviedo. El correo se recibe en la cartería de la villa de Llanes, procedente de la administración de Santander. Productos: mucho maíz, escanda, cebada, habas, cáñamo, lino, patatas, castañas, nueces, peras, manzanas, naranjas, limones y otras frutas; se cría ganado mayor y menor no en cantidad proporcionada a los muchos y sustanciosos pastos que ofrece el terreno, porque los habitantes únicamente conservan el necesario, en atención a que se despeña de los montes con mucha frecuencia: hay caza de varias clases, muchos animales dañinos y variedad de pesca en particular besugo, congrio, merluza y mero en los pueblos y sitios de la costa. Industrias y comercio: la agricultura, los indicados molinos harineros y batanes, cantería, tejidos de lienzo ordinario, elaboración de sidra y otros oficios mecánicos; consistiendo las principales operaciones mercantiles, en la extracción de lienzo y pescado, e importación de géneros de vestir y comestibles precisos. Población: 3.148 vecinos, 13.401 almas. Riqueza imponible: 1.533.112. Contribución: 222.914"


Ciñéndose a la villa y su inmediato entorno parroquial, que incluye a La Portilla y sus barrios y lugares, el mismo diccionario refleja su situación por aquel entonces, cuando aún este seguía siendo el camino principal "a Santander", de donde venía el correo:
"El terreno participa de monte y llano, y aunque de suyo es fértil y pintoresco, escasea de arbolado, no habiendo más que algunos frutales en huertas particulares. Le cruzan los ríos Purón y Carrocedo: nace el primero al pie de la montaña limítrofe al ayuntamiento de Peñamellera, y corriendo hacia el Norte desagua en el mar después de 1 legua; sus aguas abundan en truchas de buena calidad, y dan impulso a distintos molinos harineros; el Carrocedo tiene su origen a 1/2 legua Sudoeste de la villa, en varias fuentes de muy buenas aguas, atraviesa por aquella dejando la mayor parte al Norte y 3 de sus barrios al Sur, y desagua inmediatamente en la dársena del puerto; para la comunicación del vecindario hay un puente de piedra de 3 ojos, uno de ellos grande y los laterales pequeños: dan sus aguas impulso a 17 molinos harineros, de los cuales algunos tienen 3 y 4 muelas, y a distintos batanes. 
Los caminos son locales y en mediano estado, pasando también por esta feligresía el camino real de Santander, en cuya inmediación y a 1/4 de legua Sur de la parroquia, existe una buena capilla, el Santo Cristo del Camino, cuya imagen es muy venerada en el país. El correo se recibe en la cartería o estafetilla de la villa, procedente de la estafeta de Santander 3 veces a la semana. 
Productos: mucho maíz, poco trigo, patatas, castañas, nueces, lino, muchas manzanas, algunas naranjas, limones y otras frutas; existiendo bastantes prados con abundancia de buenos pastos, que sirven para la cría de ganado vacuno, lanar y cabrío, el cual durante el estío se mantiene en las referidas montañas del Sur; hay caza de conejos, perdices, palomas, cervatos y cabras monteses, muchos animales dañinos como garduñas, milanos, cuervos, zorros y en particular lobos, que en el invierno bajan a la llanura y llegan hasta los arenales inmediatos al mar. 


Deja también Pascual Madoz un espacio pertinente para la industria y el comercio, manifestando que por entonces languidecían respecto a aquella época dorada que fueron los siglos XVI y XVII:
"Industria: la agricultura, molinos harineros y batanes ya citados, elaboración de sidra y telares de lienzos ordinarios, cuya ocupación está generalizada entre las mujeres poco acomodadas, siendo lamentable que no se fomente más, y no se perfeccione este ramo de industria, a que tanta afición se profesa en este país. La época floreciente de este pueblo corresponde a los siglos XVI y XVII, durante los que estuvo en la mayor prosperidad la industria pesquera; el congrio, la merluza en fresco y en cecial, y el delicado besugo de Llanes, corrían en los mercados de Castilla y daban su nombre a los que se vendían en Madrid, como ahora sucede con el de Laredo. Hubo tiempo en que se armó para la pesca de la ballena, y aun conserva el nombre de Casa de las Ballenas, el local en que se extraía la grasa de este cetáceo. Todavía en el primer tercio del siglo próximo pasado se contaban 17 lanchas de altura que suponen cuando menos una tripulación de 170 hombres: hoy solamente existe 1 y algunos botes, y el todo de la matrícula no excede mucho de 20 individuos; de manera que la pesca se halla en completa decadencia. 
El comercio igualmente se encuentra bastante decaído, pues no se extraen géneros ni frutos, y las importaciones por el puerto se reducen a algunos artículos de consumo para los pueblos inmediatos, y a la introducción de sales. Se celebran en la villa 2 mercados semanales, el uno en jueves y el otro en domingo, siendo este último bastante concurrido, y provisto de frutos del país"

A la izquierda una casa nueva, en medio de una franja de buen terreno, muestra los nuevos usos residenciales de los que tanto estamos hablando y que ganan peso frente a los agrarios tradicionales


A la derecha La Casa Vieya muestra la otra cara de la moneda: más ruinas de lo que fueron antiguas caserías o casas campesinas, otro testimonio del éxodo rural, de algunas de cuyas causas ya se quejaba también Mijares en 1893:
"La renta creció con el precio de la propiedad, tanto, que el dia de bueyes que en el siglo XVI se compraba por cuarenta y cuatro reales vellón, y rentaba un celemin mediado, o sean cinco a siete reales próximamente, cuesta hoy cuatro mil y mas reales, y renta sesenta hasta ciento cuarenta. Este valor exagerado nació con la desamortización, pues los veinte plazos en veinte años para el pago, era un estímulo; y luego con ocasión de las infinitas cargas con que se halla gravada, y que al fin todas vienen a pesar sobre el infeliz colono, por que si un dia de bueyes de buena tierra y bien cultivado solo produce en años de abundancia, que son los menos, diez y seis a veinte celemines de maiz, valor aproximado doscientos reales vellon, ¿que producto le queda después de satisfacer ciento o mas de renta, para su trabajo, cultivo, abonos, siembra y pago de las contribuciones? Ninguno, puede decirse, y de ahí la vida estrecha y de sacrificio en el trabajo que llevan y por él mártires. Téngase muy en cuenta que el labrador, lo mísmo que el colóno, tiene que satisfacer a sus expensas los gastos de conservación y reparación de ganados, cercas, arbolados, caminos y aperos de labranza; y para colmo de males, el fisco, el municipio y la provincia le ostigan y acosan haciendole pagar la prestación personal para si y por sus hijos mayores de diez y seis años; las cédulas personales para sí, para su esposa y para sus hijos de ambos sexos mayores de catorce años; por la carreta con que acarrea; por la yunta con que cultiva y trabaja; por territorial esta misma yunta como ganadero; por los productos de leche, queso y manteca que vende; por lo que mata para su alimentación; por la finca que él abona, por los productos de esta finca; por el arbolado frutal de ella; por los frutos de estos árboles; por el consumo de todo; por industrial si vende, y en fin por otras mil cargas y gavelas que pesan sobre el labrador. ¡Y que sin embargo, se pretenda arrebatarles los pastos comunales, en los que cifran la esperanza de sus ganados, es incomprensible!"

La Casa Vieya se cubre también de hiedra, volviéndose monte. Más allá una mata de árboles separa este lugar del de Mañín, al sur de Las Llamas y de la costa de Puertu Chicu


A su izquierda y más atrás, los primeros barrios netamente urbanos, por la parte de las calles Trancah.ilu, Gabriel Sotres Somohano y Celorio Sordo. A partir de ahí ya empiezan las calles y travesías con aceras, farolas, alcantarillado, etc. propias de los núcleos urbanizados



Estamos pues en una zona de transición entre el campo y las zonas de expansión urbanística al sur de la población. Frente a nosotros, en La Portiella, el lugar de La Torre parece evocar la antigua existencia de una torre de control de acceso por este viejo camino real



A la izquierda sigue extendiéndose La Vega, hacia la zona de El Cantón, un pequeño alto que vemos en la distancia, en L'Arquera


Una curva más en el Camino y al fondo una hermosa galería en una casa con cortafuegos. En los libros de las actas concejiles de 1713, se plasma la encuesta a vecinos de este barrio de La Portilla para delimitar sus confines, los cuales manifiestan iban desde la misma villa de Llanes, al norte, al pueblo de Soberrón, al sur, incluyendo las cuestas del Santo Cristo del Camino, así como buena parte de La Cuesta Cué, a donde subían sus ganados:

"En las casas de Ayuntamiento, a los mismos seis dias del mes de Marzo de mil setecientos trece, Bartolomé Sordo de cincuenta años, José de Sotres de sesenta y cuatro y José de la Fuente de cincuenta y ocho, todos vecinos de el lugar de la Portilla como más ancianos digeron. Que el dicho lugar de la Portilla por la parte de el Nordeste confina y tiene sus términos con el lugar de Cué. Y de la parte de el Vendabal con el rio de Melendro. Y por la parte de el Norte con el termino de esta villa de Llanes. Y por la parte de el Sur, con el término de el lugar de Soberron do dicen la Güera de Collado; y que dentro de dichos términos hay una cuesta que llaman de el Santo Cristo de el Camino que es comun, y la cuarta parte poco más o menos de la cuesta de Cué; todo lo cual es comun asi mismo así á los vecinos de dicho lugar como a los demás de este Concejo en virtud de dicha donación, así para ganados como para cualquier otro efecto que dichas cuestas produzcan, y que cuando no usan de el efecto y fruto de dichas cuestas llevan sus ganados a los montes de Pruneda, Viango y otras partes, por ser todos términos comunes a los vecinos de esta jurisdición en virtud de dicha donación y privilegio; y que no saben ni tienen noticia de que particular alguno poderoso o no poderoso posea término comun alguno que en si incluya dicho lugar; y que no tienen más términos comunes realengos ni valdíos que los referidos"

Estamos pues en las puertas de Llanes, villa jacobea y caminera por excelencia en el camino de la costa, amparo y acogida de peregrinos desde su misma fundación, en los convulsos tiempos del bajo medievo, otro hito del camino que merece la pena conocer y recorrer pausadamente...









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