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martes, 11 de marzo de 2014

SAN SALVADOR DE LOURENZÁ (LUGO, GALICIA): PREMONICIÓN BARROCA DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO


San Salvador de Lourenzá, la iglesia a la derecha y a la izquierda dependencias que pasaron a ser la Casa do Concello
El Camino Norte de Santiago, en su ramal que, procedente de Ribadeo, donde entró en Galicia por la ría viniendo de Asturias, se dirige a la histórica capital de una de las antiguas siete provincias gallegas, Mondoñedo, llega antes a una muy importante población, Vilanova de Lourenzá, llegando por la Capela da Santa Cruz hacia A Ponte da Pedra sobre el río Baos y atravesando la villa de este a oeste, si bien, llegados a la Praza Linares Rivas, se hace necesario visitar, al otro lado de la Travesía da Mariña, continuidad de la carretera N-634a, un monumento excepcional, origen del actual poblamiento del lugar, nos referimos al antiguo monasterio de San Salvador de Lourenzá, fundado en el año 969 por el conde Osorio Gutiérrez, el Conde Santo, quien vino aquí desde Tierra de Campos para hacerse cargo de las posesiones heredadas de su padre Gutiérre Osóriz y de su tío Nuño. Si bien la estructura actual de la construcción es muy posterior, netamente barroca


Tras la desamortización, en 1835, el santuario conventual pasó a ser ilgesia parroquial de Santa María mientras las demás dependencias pasaron a otros usos. Desde 1970 está aquí la Casa do Concello


Y así, cruzando desde A Fonte do Adro, por la Praza do Conde Santo, vamos a visitar la iglesia


La actual iglesia del monasterio empezó a construirse en el año 1735 y en ella se diseñaron unas líneas maestras, artísticas y arquitectónicas, que después se expresarían en la fachada barroca de la catedral de Santiago. En un principio se siguió el proyecto del fraile Juan Vázquez de Samos pero a posteriori ese se alteraría por la mano de Fernando de Casas Novoa, gran maestro que ya había trabajado en la catedral de Lugo y en varios santuarios gallegos y que, poco después, en 1740, alcanzaría su obra cumbre con su trabajo en la fachada barroca de la catedral de Santiago que mira a la Praza do Obradoiro, siendo pues esta de San Salvador de Lourenzá una antecesora inmediata, verdadera premonición de las líneas directrices que el mismo maestro ejecutaría en la Ciudad del Apóstol, donde también había intervenido en el monasterio de San Martiño Pinario, al lado de la misma catedral, realizando su llamativa portada principal, claustro y sacristía, trabajando además en el Colegio de las Huérfanas y en la iglesia del convento de Belvís, también en Santiago. Fernando de Casas Novoa se haría cargo aquí del diseño de la fachada y de la dirección de la labor en la nave del templo hasta el crucero. El material era granito procedente de las canteras de Burela, en la costa lucense. Los datos los sabemos gracias al manuscrito de un monje aquí residente, fay Benito Ponte, quien relató todo el proceso.


Lo cierto es que las grandes columnas nos recuerdan a las de San Martiño Pinario de Santiago, y las figuras de la fachada y diversas estructuras y filigranas a lo que posteriormente se haría en la catedral compostelana.


Son dos enormes columnas a cada lado de la puerta.


Vemos en este frontal las imágenes pétreas de San Benito, Santa Escolástica y la Asunción, así como en un segundo cuerpo la escultura de San Salvador, advocación de este templo, que como otros muchos, guarda asimismo relación con la de la catedral de Oviedo/Uviéu, delatando su vinculación entre estos grandes polos de peregrinación de Asturias y Galicia que son sus dos capitales.


San Salvador.


Un tercer cuerpo presenta en una hornacina la imagen del mítico fundador de este monasterio en la Edad Media, el Conde Santo, Osorio Gutiérrez, vestido de Palmero. Más arriba hay una estatua de la Fé en la cúspide


El Conde Santo


La Fé.



Una característica especial, que también tienen otras iglesias, por ejemplo la misma catedral oventense, es que su segunda torre nunca llegó a rematarse. Fernando de Casas Novoa falleció el 25 de noviembre de 1750, muy poco antes de ser culminada su mencionada obra magistral en la catedral de Compostela.


Al lado de la iglesia se sitúan las demás dependencias monacales, hechas anteriormente y en diferentes fases, abriéndose a esta plaza su fachada en ángulo recto con el santuario, realizada entre 1648-50 con Francisco López Rosillo como principal maestro.


Estas dependencias, antigua cámara abacial, son desde 1970 sede de la Casa do Concello de Lourenzá. Es de grandes ventanas en el piso bajo y balcones con barandillas de hierro, llamando la atención su portada barroca con columnas y frontón, la cual ostenta arriba el blasón del conde Osorio


Blasón del conde Osorio


Justo detrás, en las antiguas caballerizas del monasterio está el Centro de Interpretación da Faba de Lourenzá, inaugurado en el año 2004



En sus depencias conoceremos más de esta sabrosa legumbre, riqueza agrícola y gastronómica de esta comarca, en donde tantísimas vemos plantadas, centro de renombrada fiesta y ferial anual. También está ahí la oficina de Correos.



Antes aún Juan de Villanueva estuvo a cargo del claustro mayor y el maestro de obras Fray Benito Escobar llamó al cantero escultor Domingo de Castro para diversas intervenciones en un espacio conocido entonces como El Mirador.


Nada parece quedar a la vista del conjunto monacal que hubo anteriormente y que sin duda tendría elementos románicos y góticos, pues el cenobio fue fundado en el año 969 por el Conde Santo Osorio Gutiérrez, quien vino de Tierra de Campos tomando las posesiones heredadas de su padre Gutiérre Osóriz y de su tío Nuño, firmándose carta de fundación el 17 de junio de aquel año, siguiendo el convento la Regla de San Benito.

Sarcófago del Conde Santo.
El propio conde ingresó en la comunidad cuando más tarde enviudó, emprendiendo una peregrinación a Tierra Santa, de donde regresó con un sarcófago en el que a su muerte sería enterrado. Surgiría entonces una tradición también notablemente común a las de las barcas de piedra de la historia xacobea, pues el sarcófago con sus restos, sito en la capilla conventual de Nuestra Señora de Valdeflores y hecho en jaspe blanco veteado de azul, notablemente labrado, se dice vino flotando por el mar desde Palestina.


Dos agujeros en la parte de abajo servían para que devotos y peregrinos metiesen dos dedos y tocasen la madera del ataúd, rito de protección al amparo del Conde Santo, al que también la vecindad tenía por su guardián espiritual en la vida y en la muerte. El cuerpo de Santiago mismo fue traído, según la leyenda, en una barca de piedra desde aquellos Santos Lugares, así como antes en vida la Virgen se le apareció en Muxía para alentarle en su evangelización de la Gallaecia.


Entrando al interior...


En el interior de la iglesia está el retablo mayor, neoclásico, obra del gran tallista Ventura Rodríguez y con figuras de Ferreiro.



 Otros retablos son el renacentista de San Xosé, el de Santa Xertrudis de la Virgen de Montserrat...





Asombra tremendamente la  cúpula y gran bóveda, impresionante vista desde el altar, mirando hacia arriba...





Ya que miramos a las alturas admiremos también el órgano...





Accedemos a la capilla de Nuestra Señora de Valdeflores.


El museo es de titularidad eclesiástica y fue creado en 1964.


 

Y aquí está el sepulcro del Conde Santo...



Una visita obligada es su Museo de Arte Sacro, fundado en 1964 y ampliado con el tiempo, sobresaliendo en él las pinturas de los milagros del Conde Santo, realizadas en tabla, la sala de la biblioteca del antiguo convento, esculturas de los siglos XVII-XVIII y elementos de orfebrería.


El museo es de titularidad eclesiástica y fue creado en 1964.





Impresionante relicario barroco del siglo XVII.



Antigua lápida.


La Virgen y el Niño...




Blasones y figuras...



Sobresalen también su claustro barroco y su claustro menor, donde se encuentra el Pozo do Santo, de aguas tenidas por curativas y milagrosas, siendo llevadas por los peregrinos en recipientes.


El monasterio, como tantísimos otros, fue extinguido en 1835 con la Desamortización de Bienes Eclasiásticos de Mendizábal. Su biblioteca se perdió y un incendio destruiría buena parte del claustro mayor en 1878. La vida monacal resurgiría en 1910 con el establecimiento aquí de una comunidad religiosa dependiente del monasterio de Samos, la cual se disolvería en 1942, pasando el conjunto a Seminario Menor a cargo del Obispado de Mondoñedo

 
Es Monumento Nacional desde 1974. Todo el conjunto monacal se abre a la Praza do Conde Santo, con fuente de buena agua y kiosko de la música, mirando a la carretera y los edificios de la urbe.


Regresamos hacia A Fonte do Adro


A la derecha la carretera, rumbo a Mondoñedo


Pero para seguir camino regresamos a la ruta, cruzando esta Avenida da Mariña y volviendo a la Praza Linares Rivas


Al fondo de la plaza sigue a la izquierda la rúa Avelino Montero Villegas, por donde continúa la ruta xacobea, rumbo a la salida de la villa y al albergue de peregrinos. Aquí volvemos a ver los edificios notables que encontramos al venir al viejo monasterio


La casa natal del escritor e intelectual galleguista Francisco Fernández del Riego



Los edificios de viviendas porticados...


Y los blasonados, como este a la izquierda: al fondo va el Camino


El Camino Norte coincide aquí con el Camiño Natural de San Rosendo, de Mondoñedo a Foz o viceversa, pasando por Vilanova de Lourenzá, dedicado a este santo abad gallego fundador de conventos y persona totalmente influyente en la religiosidad, vida, cultura y sociedad de la Galicia medieval


Así seguimos toda la rúa hasta el fondo, viendo allá los árboles que señalan la salida del casco urbano


Rúa Avelino Montero Villegas


Al fondo hay un cruce


Recto y de frente el Camino sube hacia los árboles pero a la derecha se va al albergue de peregrinos y a la Capela de Nosa Señora da Gracia