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viernes, 6 de abril de 2018

EL CAMINO EN CASTRO-URDIALES POR EL INTERIOR DE LA POBLACIÓN (CANTABRIA)

Salida al puerto de Castro-Urdiales
Rotonda de la carretera de Irún (N-634), al fondo el Paseo Menéndez Pelayo
Los peregrinos que entran en Castro-Urdiales por el camino oficial que viene de Ontón por Baltezana y el valle de Otañes, Santullán y Sámano llegan a la rotonda de la N-634 donde tienen dos opciones: una sería seguir a la derecha por la carretera de Irún hasta enlazar con la variante costera que viene de Otañes por Mioño, dirigiéndonos a la playa y el paseo marítimo. En la actualidad es la opción más empleada y más atractiva pues el camino original, actualmente Paseo Menéndez Pelayo, enfrente de la foto, es en nuestros días una larga avenida con buenas aceras pero bastante tráfico y encajada entre altos edificios. Antaño era el viejo camino real costero y discurría entre campos cercanos a los arenales para entrar en la antigua puebla medieval


Luego, a partir del siglo XIX, el Ensanche o crecimiento de la vieja puebla medieval por los terrenos adyacentes fue ocupando parte de aquella rasa costera local y la burguesía industrial edificó alrededor sus mansiones o quintas de recreo, con fincas más o menos grandes que disponían de jardines y a veces incluso pequeños bosques de árboles exóticos y autóctonos. Luego también se construyeron algunas casas unifamiliares con parcela y, ya avanzando el siglo XX, muchas de aquellas quintas y fincas fueron edificadas con los bloques de pisos que vemos ahora dado el gran crecimiento de la población con la industria, no solo de aquí sino del Gran Bilbao, muy cercano, pues vino a vivir mucha gente procedente del País Vasco. También en este entorno se fundaron empresas, como Conservas Lolín, fundada en 1955, cuyo gran edificio, al principio del paseo, tenemos de referencia


Justo aquí en este paso de peatones tenemos la doble señalización: una flecha amarilla en el poste de la señal de tráfico nos indica la opción de seguir de frente hacia la playa, enlazando, antes de los edificios del fondo, con el otro camino que viene de Ontón por Saltacaballos y Mioño


Y en el suelo la concha nos indica esta otra opción, la del interior, que es la ruta que vamos a explicar en esta entrada de blog


Así cruzamos al otro lado y vamos a la izquierda


Esta vez vemos una señal vertical del Camino


Vemos de frente el edificio de Conservas Lolín y doblamos la esquina


Pasando ante la entrada de esta casa


En el Paseo Menéndez Pelayo


Urbanización Paraíso y alguna casa de mediados del pasado siglo XX, más pequeña


Puente sobre el río Sámano


Paseo fluvial. Quienes sigan la otra alternativa cruzarán en otro puente algo más allá de los árboles del fondo


Viejo mirador sobre uno de los pilares del puente


Y a partir de aquí tendremos aceras a ambos lados de la calle


Subimos livianamente...


Hasta llegar a un trayecto totalmente llano. A la derecha vemos el muro y verja de una de las antiguas quintas del lugar


Con sus jardines y frutales


Brazomar, como la playa y la zona Este de Castro-Urdiales


Seguimos junto a la verja


Y dejamos atrás el portón


Cruzamos esta calle


Y continuamos por el Paseo Menéndez Pelayo. Esta es una casa unifamiliar de las construidas avanzado el siglo XX, antes de las grandes urbanizaciones. Era en la práctica esta zona una pequeña ciudad-jardín


Una de las urbanizaciones de pisos. La finca fue aprovechada para zona de juegos y cancha de tenis


A la izquierda una quinta residencial de época


Villa Adela


Con su gran torres sobre la calzada


En su tiempo desde su mirador de divisaban la playa y el mar


Placa de Villa Adela


Más bloques de pisos


A la izquierda Portón y cierre de un pequeño terreno con un chalet al fondo. A lo lejos el Alto de Campo Pozo


Urbanización La Florida


Aquí a la izquierda vemos los acantilados de la Punta Cotolino y un poco de mar. Más a la derecha entra en Castro-Urdiales otra de las variantes que vienen de Mioño, la que pasa al lado de la Playa de Dícido y sigue un sendero costero hasta aquí. En primer término, ante la playa (vemos un poquito de mar a su izquierda) está uno de aquellos chalets que se edificaron en primera línea de costa en los años 50 del siglo XX, cuando esta zona estaba escasamente edificada


También estos modernos edificios tienen a su alrededor jardines y paseos


Buena parte de los residentes trabajan en el País Vasco. Muchos pisos son para vacaciones y veraneos, también hay de segunda residencia


Al fondo asoma la el palacete de Sotileza, construido entre 1913 y 1915 por Leonardo Rucabado, uno de los máximos exponentes del estilo en boga de aquella, el regionalista neomontañés. Al otro lado está la playa, en el lugar donde se unen las variantes que vienen de Mioño, la costera por la Punta Cotolino y la de la Vía Verde de Traslaviña


El chalet lleva el nombre de la famosa novela costumbrista Sotileza del escritor cántabro José María de Pereda. Ha sido dividido en apartamentos pero conserva su estructura


Nos acercamos a Las Glorietas


La quinta conserva el jardín, pero ahora hay otra urbanización con este nombre


Antiguo azulejo


Gran caserón cuya arquitectura se basa en la popular de esta zona de Cantabria tan próxima a Euskadi


Filas de árboles ornamentales jalonan el recorrido


Las aceras son muy anchas, un verdadero bulevar


Finca Raíces


Ahora estamos ante una de las quintas más destacadas de Castro-Urdiales: Toki Eder, que significa lugar hermoso en euskera, pues fue su primer dueño el industrial minero vasco Luis Ocharan, siendo obra del arquitecto castreño Eladio Laredo, a quien le fue encargado en 1895. Realmente lo que estamos viendo ahora son los jardines, un verdadero parque con estanque de inspiración romántica


Podemos asomarnos a su gran verja, viendo la roca del estanque al otro lado


Por su parte los pilares representan flores de loto de inspiración egipcia


Y este es el portón de entrada


Con su placa. Es en realidad un conjunto de edificaciones y parque declarado monumento histórico-artístico


Y en medio vemos el Palacio de Ocharan, construido en 1901 siguiendo el estilo de las villas del renacimiento italiano. Más atrás, está el Castillo de Ocharan, al otro lado de la antigua vía del tren Castro-Taslaviña, también parte de esta extensa propiedad, construido en 1914. Todo fue comprado  hacia 1975 por el también industrial minero Miguel de la Vía Martínez, fijando aquí su residencia


Tiene azulejos vidriados de Daniel Zuloaga, colaborador de Eladio Laredo y tío del pintor Ignacio Zuloaga. Llama la atención la torre-mirador, con columnas, que tenía entonces una gran panorámica de toda la costa de Castro-Urdiales


Seguimos en paralelo a esta grandiosa finca


Y llegamos a lo que debió ser ser la casa de los caseros, en el otro extremo


Aquí podemos detenernos


Para mirar hacia atrás y tener otro ángulo del palacio


A la izquierda Villa Inés


Y a la derecha el Chalet San Martín, proyecto del arquitecto Gregorio de Ibarreche de 1900, dentro de la moda arquitectónica inglesa que triunfó en los palacios de verano en aquella época


Tiene también terreno alrededor, si bien no de tan gran extensión, ni mucho menos, como el de Ocharan. Sus picudos remates en el tejado y buhardillas son son elemento más característico


También sus aleros y balcón de madera llaman la atención


A la vivienda se accedía por la escalera, con porche a la entrada. Una verja cierra este edificio que, tras ser propiedad de la familia San Martín, pasó a ser dividido en varias moradas con diferentes inquilinos


Sigue nuestra larga travesía por este paseo


Motivos de antiguas quintas que aquí existieron


Arquitectura urbana moderna que se inspira en los palacios del entorno


Ahora hay dos nuevos elementos interesantes del patrimonio arquitectónico  de Castro-Urdiales: a la derecha la Casa del General Bazán, rodeada naturalmente con verja y a la izquierda el Colegio Barquín, Colegio Menéndez Pelayo de la Fundación Barquín


Y esta es el portón de la Casa del General Bazán, propiedad de Julio Domingo Bazán y su esposa Aurora Goucouría Montojo, quienes la encargaron como residencia veraniega en 1892 también a Eladio Laredo, siendo una de las muchas quintas con parcela que se estaban entonces aquí erigiendo


También aquí se inspiró Eladio Laredo en las villas del renacimiento italiano


Arriba destaca su crestería de piedra artificial que representa guerreros con yelmo, motivo militar como era el del general. También aquí la fachada presenta azulejos vidriados


Ahora vemos el Colegio Barquín, construido en 1923 por el arquitecto bilbaíno Ricardo de Bastida sigueindo un estilo clasicista según gusto de la época para estas fundaciones y conforme así le fuen encargado. Luego pasó a ser el Colegio Menéndez Pelayo, que empezó a impartir clases en 1958 patrocinado por la Fundación Barquín Hermoso, estando regentado por la Congregación de las Hijas de la Cruz


Las pilastras de remate y el frontón de entrada son parte de ese repertorio arquitectónico clasicista, Las ventanas con muy grandes para que entre mucha claridad en las aulas y estas puedan al abrirlas airearse bien


El colegio fue cárcel durante la guerra de parte del Ejército Vasco, que se rindió en Santoña a los italinaos, junto con el penal santoñés de El Dueso y el campo de concentración de Laredo, encargándose de su custodia tres batallones de camisas negras y carabinieri


Ahí vemos el nombre original


Y ya prácticamente en el centro de Castro-Urdiales vemos otro edificio notable


Es el Edificio Royal, otra construcción de Eladio Laredo para Luis de Ocharán, destinada originariamente a hotel. Las obras se realizaron entre 1901 y 1903


Definido dentro del eclecticismo neogótico, parte de sus dependencias acogen entidades públicas como la biblioteca municipal, el Hogar del Jubilado, y el Centro Cultural Eladio Laredo


Admiramos el elegante porte de sus ventanas y galerías neogóticas así como los balcones


Motivo del águila


Con la fecha de su inauguración en 1903


Balcón-galería


Ventanas


Flecha amarilla en el suelo


Placa del Paseo Menéndez Pelayo en la fachada



Aquí dejamos el paseo para seguir por la calle Bilbao, parte de la primera parte del Ensanche fuera de la villa medieval, por donde se extendieron los primeros edificios a partir de finales del siglo XIX, al ser Castro-Urdiales uno de los lugares de veraneo de la burguesía vasca y madrileña tras popularizarse, a lo largo de esa centuria y al principio entre las clases más pudientes, el turismo de veraneo a playas y balnearios a tomar los salutíferos baños, tal y como lo prescribían los avances médicos de la época, no solo como terapia, sino como forma agradable de pasar momentos de ocio y estancia en bellos lugares, naciendo el concepto de vacaciones tal y como lo entendemos hoy en día. Es la Plaza de la Barrera, llamada así porque aquí estuvo la antigua muralla


Cruzamos el paso de peatones de la calle Jardines. A la derecha está el paseo marítimo, por donde suelen ir en la actualidad la mayoría de los peregrinos, sobre todo los que vienen de Ontón por Mioño. Si queremos ya podemos salir de aquí al muelle y al Ayuntamiento


Pero en nuestro caso vamos a continuar el periplo por este trazado interior indicado, tomando de frente la calle de Bilbao, pues así se llamaba la puerta de la muralla que daba acceso a la puebla por este camino. Allí está el Edificio Bristol. Antaño, justo antes de La Barrera, estuvo el Hospital de San Nicolás, citado por primera vez en un documento del año 1415 y en el siglo XVII se dice "... el hospital de San Nicolás, con su iglesia de grande ostentación y bastante dotación para los pobres", mencionándose asimismo el otro que había junto a la iglesia mayor, el de Santa María (Los antiguos hospitales de Cantabria de Ana Rubio Celemín y Jesús Ruiz Cobo)


Aquí, en el Parque de la Música está el monumento al músico Ataúlfo Argenta, nacido en Castro-Urdiales en 1913, obra del artista Rafael Huerta


Placa de su inauguración en 1967


A la izquierda vemos la Casa Isidra del Cerro, obra de 1899 en estilo ecléctico con influencia modernista, proyecto del arquitecto vasco Severino Achúcaro quien delegó la dirección de la obra en su discípulo cántabro Leonardo Rucabado. Es de viviendas y edificios comerciales


A la derecha está la fachada del Edificio Royal que mira a la plaza, con su torre almenada circular


Ataúlfo Exuperio Martín de Argenta Maza era hijo de Laura Maza y de Juan Martín de Argentea, Jefe de Estación de Castro-Urdiales, quien de niño recibió clases de solfeo, piano y violín en el Centro Católico, marchando en 1925 con sus padres a Madrid, estudiando en su Real Conservatorio con Manuel Fernández Alberdo como maestro, destacando en el piano. Cuando tiene 17 años su padre muere y ha de ganarse la vida y la de su madre tocando en los bares y estudiando, actividad esta última que dejó un tiempo para trabajar en una oficina de Ferrocarriles del Estado, pero pronto volvió a estudiar y siguió aprendiendo en Bélgica con Armand Marsic, del Conservatorio de Lieja. Regresa a España a realizar una gira musical en el verano de 1936 y estalla la guerra, intentando pasar de Segovia a Madrid pero siendo enrolado por los nacionales, quienes casi lo fusilan pues era sospechoso de espionaje. Enfermó de tifus pero salió adelante, casándose incluso, con Juana Pallarés Guisasola, antigua compañera de Conservatorio, con quien tuvo varios hijos. Su segundo nació cuando él estaba tocando en Oviedo, pero en el descanso le notificaron su fallecimiento, saliendo a interpretar, llorando, Escenas Infantiles de Schumann. En 1941, pasada la guerra, se marchó con una beca a estudiar a Alemania con el maestro Carl Schuricht del Conservatorio de Kassel, yendo con él a reunirse su mujer y sus dos hijas, regresando a finales de 1943 cuando la oleada de bombardeos aliados hacía peligrosísimo vivir en Alemania. A su regreso creó la Orquesta Nacional de España, disuelta a no querer ser parte de una depuración política de sus miembros. Luego fundó la Orquesta de Cámara de Madrid y en 1947, al crearse la Orquesta Nacional de España, fue director titular de la misma junto con Bartolomé Pérez Casas. Llegó a ser también director invitado de la Orquesta Nacional de Francia. Salió adelante de una tuberculosis intestinal y estuvo bajo sospecha al publicarse en un periódico su queja respecto al aislamiento del régimen de Franco y su repercursión en el atraso del mundo musical español


Era un gran admirador de Falla y se especializó en música romántica española y alemana. Falleció joven, con 44 años, en 1958, dentro de unas dramáticas circunstancias. Era una cita secreta en una casa de Los Molinos, en Madrid, para pasar la noche con su alumna francesa Sylvie Mercier. Dado el frío que hacía tras una nevada encendieron la chimenea y decidieron mientras calentaba la casa meterse dentro del coche en el garaje entrando en calor con el motor encendido. El monóxido de carbono les durmió y a él, ex-paciente de tifus, le provocó la muerte, y aunque su alumna sobrevivió abandonó la música, llegando a ser la heredera de la marca Cointreau. Argenta estaba a punto de iniciar una gira por los Estados Unidos con la orquesta suiza Suiss Romande, que le propuso ser su director. De los cinco hijos de su matrimonio uno de ellos, Fernando Argenta, fue un gran divulgador musical en Radio Nacional de España


Y del monumento a Ataúlfo Argenta volvemos hacia la calle de Bilbao para seguir ruta


Estos son los edificios de La Barrera, con sus clásicos soportales. Antañom cuando esto era una alameda, carecían de ellos, pero fueron añadidos en profundas reformas para mejorar su habitabilidad


Y allí vemos el Quiosco de la Música, obra de Eladio Carreño inaugurada el 29 de junio del año 1900 donde era constumbre que los domingos tocase la Banda Municipal de Música de Castro-Urdiales


Y allí continuamos por la calle de Bilbao


La calle realiza una curva a la izquierda pero nosotros seguimos de frente por esta explanada con terrazas


La estrechéz de las rúas confirma que estamos en el casco antiguo. Si bien no hay casas "medievales" estas de ahora se hallan sobre otras que sí lo son. Tomaremos la de la izquierda, calle Ardigales


La calle Ardigales es una de las más viejas de Castro-Urdiales, la que atravesaba la población antigua de este a oeste, en lo que se llamaba la Media Villa de Abajo


Esta es la señalización


Antiguas casas de pescadores. Es zona de bares típicos y casas de comidas


También hay comercios


Blasón en una fachada


Morfología característica de estas viviendas, con sus balcones asomados a la calle


La calle, estrecha, es peatonal


Cruzamos la calle Juan de la Cosa


Aquí hay un escudo en esquina


El origen de Castro-Urdiales se sume en la noche de los tiempos. Plinio El Viejo nos informa en su oibra Historia Natural que aquí estuvo el Portus Amanum, el puerto de los ámanos o sámanos, pertenecientes a los autrigones, que luego sería el Castrum Vardulies o castro de los várdulos. Este y otros castros o recintos fortificados cercanos que dieron nombre a Castro-Urdiales son el antecedente de la actual población, si bien los asentamientos humanos son aún muchísimo más antiguos, y así se han localizado cavernas prehistóricas con pinturas ruprestres y monumentos megalíticos en los montes de las inmediaciones


Los cercanos castros de Cotolino  del Monte Cueto son la pervivencia física de los restos de aquellos asentamientos, donde se han localizado hallazgos tan significativos como la estatuilla del llamado Neptuno Cántabro, divinidad marina de aquellas antiguas comunidades. Luego de la conquista romana el Imperio fundó una ciudad sobre aquel primigenio asentamiento indígena que allá por el año 69 recibió el nombre de Flaviobrigala fortaleza de Flavio, iniciativa del emperador Tito Flavio Vespasiano dentro de la política administrativa y constructiva realizada por los emperadores de esa dinastía. Llegando tiempos convulsos la ciudad fue protegida por una muralla en el año 140 y se adecentaron las ancestrales comunicaciones con el interior. A partir del siglo III y sobre todo del V sufrió Flaviobriga los ataques de pueblos bárbaros, posiblemente hérulos y/o visigodos, luego de la caída del Imperio Romano el historiador Hauberto Hispalense nos informa que fue reconstruida por los cántabros en el año 585


En aquellos siglos oscuros altomedievales se revela que fue repoblada dentro de las iniciativas del rey Alfonso I en el año 738 y que debió ser atacada por los vikingos hacia el año 856 pero las noticias fiables vuelven a aparecer cuando se cita como parte del reino de Pamplona o Navarra en el año 1037. Fue en ese contexto parte de los territorios cedidos por García IV de Nájera a su esposa en el año 1040, siendo mencionada ya como Castrum Ordiales en la documentación del año 1102 (visita del obispo de Burgos). En el año 1050 se reincorpora a Castilla reinando Fernando I. Dentro de la política repobladora de los reyes castellanos que, afianzando su dominio contra los señoríos locales, buscaban nuevos aliados para la corona, Alfonso VIII le otorgó fueros y villazgo con importantísimos derechos para sus habitantes en aquella época, librándolos de otras fidelidades a no ser la del propio rey, siendo así la primera villa marinera de la antigua Castilla, fundamental para sus comunicaciones por mar. Su fuero, inspirado en el de Logroño, sería a su vez modelo para Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera. Su ámbito de influencia abarcaba desde El Haya en Ontón hasta Oriñón, incluyendo Sámano y el valle de Guriezo


En Brazomar y desembocadura del Sámano hubo astilleros para la armada castellana, así como de buques comerciales y naves pesqueras, incluyendo las de la caza de la ballena. No en vano su puerto forma parte de las rutas marítimas europeas y sus pescadores y marinos se aventuran en el Atántico. Asimismo la marinería participa con la armada castellana en diversos episodios de la Reconquista y en 1296 se integra con otras villas del oriente cantábrico en la Hermandad de las Marismas para defender sus intereses comerciales y políticos, tanto frente a los señores locales como ante competidores externos como los ingleses, fomentando el comercio naval europeo. Castro-Urdiales fue parte del Señorío de Vizcaya entre los años 1394 y 1471, solicitando previamente en el primer caso su unión y en el segundo la separación. Es en esa época (1395) cuando se funda, por privilegio de Enrique III, la cofradía de navegantes, o más exactamente el Noble Cabildo de Navegantes y Mareantes del Señor Santo Andrés que Felipe II confirmaría en 1548


En 1494 entraría en el Corregimiento de las Cuatro Villas, sucesora de la Hermandad de las Marismas que se había extinguido cuatro años atrás. Formaban parte del Corregimiento Castro-Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera. Castro-Urdiales se especializaría en el comercio con América tras su descubrimiento, desdejando el europeo, pero la decadencia no tardaría en llegar como consecuencia de pestes y galernas. Participaría con naves y soldados en la empresa de la Armada Invencible contra Inglaterra e intentó infructuosamente, por el temor de Bilbao a su competencia, salir de la Hermandad de las Cuatro Villas pera reintegrarse en el Señorío de Vizcaya en 1676, cosa que no consiguió hasta 1738 previo pago de 140.000 escudos aunque tres años después regresaba al Corregimiento de las Cuatro Villas. Aún en 1776 se planteó institucionalmente el paso a
Vizcaya y en 1778 las villas del corregimiento formaron con otros territorios la naciente Provincia de Cantabria y entre 1799 y 1801 sería uno de los distritos de la Provincia Marítima de Santander. La ciudad quedaría destruida por las tropas napoleónicas del general Foix en 1813 pero recuperaría su perdido esplendor comercial con el auge de la minería del hierro a mediados del siglo XIX, así como la recuperación de la pesca con la actividad de la pujante industria conservera. Los ferrocarriles y las obras en el puerto serán sustanciales mejoras. En 1833 es parte de la Provincia de Santander que en 1982 pasaría a llamarse Cantabria


En 1909, el Rey Alfonso XIII, visitante asiduo de Santander y otras villas cantábricas, concede a de Castro-Urdiales el título de ciudad. Con el veraneo de las clases pudientes nace una nueva y potente industria a medida que los estamentos más populares también acceden a él, el turismo, siendo una verdadera villa-balneario para la burguesía vasca. Aún en 1924 y tras un agravio de la población desabastecida de medicamentos contra la gripe española de 1918, el consistorio solicitó integrarse en Vizcaya, solicitud que fue desestimada. Independientemente de todo ello la relación con Vizcaya y en concreto con el Gran Bilbao sigue siendo intensa en nuestros días, pues buena parte de la población actual procede de allí. Hay algo más de 30.000 habitantes censados pero en la práctica se dice que sin censar son unos 56.000 y en verano, con los turistas, se pasa de los 200.000 residentes... así conociendo la historia, seguimos calle Ardigales adelante cruzando la de Antonio Hurtado de Mendoza


Es una zona de mucho tránsito y actividad, no en vano fue en su momento una de las calles principales de la antigua población


A la izquierda la Casa del Mar, Instituto Social de la Marina





A la derecha estuvo el antiguo Cine Ágora, donde ahora hay un área arqueológica que muestra las excavaciones de la ciudad romana de Flaviobriga


Cartel del yacimiento arqueológico de Flaviobriga


En este yacimiento, donde un gato parece ser el guardián, pueden verse los cimientos de tres casas y una calzada romana además de una artajea o alcantarilla para aguas fecales, del siglo XIX, y un pozo artesiano medival que está justo aquí abajo, enfrente de la que era la cocina de una de las domus o casas romanas. A la derecha es el almacén


Allí hay un callejón donde en época romana se cavó un pozo en el que aparecieron escamas y espinas de pescado. Se sospecha está relacionado con la elaboración de una salsa muy apreciada llamada garum


Al lado de la cocina vemos el comedor de esta vivienda llamada Domus 2. Al otro lado está la Domus 1


Esta es la distribución del yacimiento


A la izquierda está la calle, de cuatro metros de anchura y que comunicaba la playa y puerto con el interior de la colonia, de la que se conserva el empedrado y un tramo de acera de un metro de anchura para los peatones


A la izquierda de la calle está la Domus, la tercera vivienda excavada


Esta vivienda, de tres estancias, tiene partes medievales y de la edad moderna que, al ser construidas, desvirtuaron en su momento la base anterior romana, donde no se ha hallado material arqueológico que revelase con seguridad qué cometido tendría cada habitación, si bien dos basas de columnas cuadrangulares hacen pensar que tenía un patio interior. Sí se sabe que era una domus porque se han hallado cerámicas comunes y la famosa terra sigillata


Y aquí están otros buenos ejemplos de casas marineras de tres alturas, siendo arriba las viviendas y abajo la bodega o almacén de artes de pesca


Ahora las bodegas son bares y restaurantes en su mayoría


Y ahora nos cruzamos con la calle Santander


De frente es la calle La Rúa, pero la señalización nos indica ir ahora a la derecha


La calle Santander es también de las originarias de la población medieval, atravesándola de norte a sur


En esta fachada han sido pintados cuadros de motivos marineros


Abajo hay una artística fuente con dos ballenas pintadas obra del artista Álvaro Alonso Merino


Pescaderas y pescadores con las lanchas al fondo


Lanchas pesqueras


Faenando


Al bonito


Izando las redes


Y arriba más alegorías pesqueras


Artes de pesca


Condimentos y escabechados


Y por aquí continuamos


Saliendo al puerto en La Plazuela, donde antaño se arrastraban hacia el mar las lanchas por una rampa


Actualmente es una placita con algunos edificios de los siglos XVIII y XIX


Y nos asomamos al muelle, con sus diques históricos, del siglo XVI pero muy reformados, naturalmente, a causa de los temporales que aguantaron. Aquí nos unimos al camino alternativo que recorre toda la fachada marítima desde la Playa de Brazomar para ir hacia el Ayuntamiento y La Correría, visitando luego la capilla de Santa Ana, el puente y castillo faro, y la iglesia de la Asunción








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